Cuando entré a estudiar Historia me encontré con un profesor que se autodenominaba "enano maldito", es de esas personas de las que puedes aprender cada segundo una cosa nueva y diferente pero que te trastornan un poco con cada dato. Él siempre hablaba de lo extraño que era el tiempo, y le encontraba razón, somos la única especie que necesita de una máquina para saber si es "hora de comer", "hora de dormir", "tiempo de extrañarnos", etc. Nos esclavizamos en una relación con el espacio que nos domina más allá de lo tolerable.
En una de las imágenes que subí al fotolog escribí "saludos a todos menos al calendario", y aunque suene divertido, es verdad que he llegado a odiar todos aquellos elementos y aparatos que me indican tiempo. El calendario con el que debo distribuir el tiempo cerca y lejos de mi familia, cerca y lejos de la persona que amo, cerca y lejos de la ciudad, sobre o bajo un avión, ventas de pasajes con tarifa estudiante a Valparaíso, bla bla. Y el reloj ¡peor aún! si la agonía es larga ante el calendario, imaginen lo que sufro con la precisión zuiza, minuto a minuto, segundo a segundo , controlandolo absolutamente todo, clases, comida, saludos y despedidas. Es terrible.
Y lo peor de lo peor, es que cuando estoy en mis crisis existencialistas, pensando si es posible vivir sin la noción formal del tiempo, no falta el o la personaje con la frase que me hace engrifar como gato... "no te preocupes, hay tiempo para todo" Sin comentarios.
A quienes estén pensando que enloquecí, quizás tengan razón, sólo me queda preguntarles ¿enloquecí? tiempo pasado ¿por lo tanto es posible que en el presente esté cuerda? o ¿enloquezco? entonces sería un proceso del presente y como el futuro es incierto quizás nunca lo termine y siga cuerda.
En fin, a nadie le importa.
... El "fin" es una denominación temporal?
febrero 11, 2008
Desahogo. 1er Tomo
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